¡Tiremos la chancleta!

 

Como no solo de coaching vivimos los Coaches, les proponemos compartir este espacio con contribuciones libres, desde el respeto, la ética de la profesión y para continuar co creando esta relación entre todas/os, desde un lugar también distendido.

¿La invitación?

Compartir humor sobre la profesión, pensamientos, reflexiones, cuentos cortos, dibujos, pinturas y todo aquello que aporte al esparcimiento desde las bases sentadas e identificados con tu nombre.

Te agradecemos que todas las contribuciones en este sentido las envíes a educacion@icfuruguay.org.

Para romper el hielo, desde el Board del Capítulo abrimos este espacio en Noviembre pasado.

Seguimos sumando en este mes de Diciembre otras contribuciones individuales.

 

 


Diciembre 2017 


 

“El humor salvará al mundo” El Gran Gustaf

Una historia bastante conocida entre los amantes del cine, mezcla de fábula y verdad, cuenta que un actor visitaba a un colega que estaba por morir. El visitante, al ver el estado de su amigo le dice “Esto debe ser muy difícil para ti”. A lo que el moribundo le responde: “Morir es fácil. Hacer comedia es difícil”.

Efectivamente, hacer reír, o sonreír, es difícil. Lo que para alguien es gracioso para otro puede ser ordinario, grosero o directamente ofensivo. No es la idea de esta columna escribir sobre la naturaleza del humor, que paradójicamente, es algo bastante poco humorístico. Dejo para los lectores (todos coaches, imagino) ahondar sobre la naturaleza del humor.  ¿Es un estado de ánimo? ¿Una emoción? ¿Algún otro tipo de disposición para la acción? ¿Una conversación?

Más allá de lo difícil que es hacer reír, el humor  es importante en nuestra profesión, ya que abre puertas, derriba barreras, transforma situaciones, sensibiliza, iguala, genera empatía. El humor siempre fue un instrumento poderoso para hacerse escuchar. En la Edad Media y hasta entrado el siglo XVIII, o sea, mucho tiempo antes de que al coaching se lo llamara coaching, en las cortes europeas existía la figura del bufón, cuya tarea principal era divertir a los miembros de la corte. El arsenal del bufón era variado: acrobacias, malabarismos, uso de marionetas y relatos que fueran graciosos a los oídos de los poderosos. Si bien la tarea del bufón era en apariencia superficial, su poder era enorme. Usando el humor, el bufón podía transmitir al soberano de turno los mensajes que los demás no se animaban siquiera a sugerir. A través el humor, el bufón lograba hacerse escuchar y humanizaba al rey o la reina que estaban atados al rígido protocolo de la corte.

Parte de la dificultad es que el humor requiere de un tempo cuidadoso ya que, como quienes practican la comedia saben, un chiste o una gracia a destiempo arruina toda una escena. Como todo condimento (léase instrumento) poderoso, debe ser dosificado y usado con moderación y respeto. Si se nos va la mano con el picante, la comida queda opacada por ese sabor. Lo mismo sucede con el humor (ya que estamos, en el coaching ¡evitar el picante!). El exceso de humor puede convertirnos no en bufones sino en payasos, con la eterna sonrisa falsa dibujada, escondiendo nuestra esencia y evitando esa competencia tan importante que es la presencia.

Volviendo al tema del tempo: en la ciudad de Nueva York, el Carnegie Hall es la meca de los músicos. Es el lugar de consagración de pianistas, cellistas, violinistas y otros virtuosos. Un turista, perdido en Manhattan, ve bajar a alguien de un taxi con la caja de un violoncelo y le pregunta: ¿Cómo llego al Carnegie Hall? El supuesto violoncelista lo mira y le dice: Con práctica, práctica y práctica.  Esa práctica es la que precisamos para afinar nuestro instrumento –en este caso el humor- en nuestra actividad como coaches.

Los invitamos a compartir sus historias de humor en este espacio. Esperamos sus contribuciones…con una sonrisa.

 

Contribución: José Luis Peláez 

 


 

Finalizaba la sesión de coaching ese día y la Coach le preguntó a su Cliente:

 

Contribución: Alba Raffaelli, ACC

 


Noviembre 2017


 

 

 

Diálogo entre un esposo y su esposa Coach:

Esposo: “¿Este es el diario de ayer?”
Esposa Coach: “No, este es el nuevo Observador”

 

 

 

 


 

El Mentor Coach escuchaba la grabación que su Mentoreado tuvo a través de una plataforma virtual.

Luego de su última intervención, se escuchó un largo silencio del Coach.


El Mentor Coach pensó:
 “¡Wow, qué silencio tan efectivo!”

Cliente (luego de un minuto): “¿Se cortó, no? ¿En qué estábamos?”